Álvaro Echeverría, Vicepresidente Ejecutivo Cámara de Comercio Asia Pacífico
Álvaro Echeverría, Vicepresidente Ejecutivo Cámara de Comercio Asia Pacífico
Todos sabemos que Chile necesita recuperar su capacidad de trazar una dirección clara y consistente, estableciendo líneas orientadoras de carácter estratégico que permitan articular el desarrollo económico, institucional, comercial del país en el largo plazo y falta de trabajo en equipo, cuestión que sabemos no es fácil y que nuestros individualismos no nos han dejado avanzar en este trascendente tema.
Hoy, más que nunca, se requiere de un marco de referencia estable que entregue certezas y coherencia a la acción pública y privada. Estas líneas orientadoras deben constituirse en una guía transversal —por sobre los ciclos políticos— que permita a las instituciones, empresas y ciudadanos comprender con claridad hacia dónde se dirige el país y bajo qué principios se estructura su desarrollo y proyección.
En este contexto, Chile debe aspirar a recuperar su rol como referente regional en comercio internacional, no solo desde la acción, sino desde una visión estratégica explícita, compartida y sostenida en el tiempo. Esto implica redefinir su posicionamiento, reconstruir su capacidad de generación de comercio, diseñar nuevos formatos de promoción internacional y desarrollar estrategias modernas que respondan a los desafíos de un entorno global dinámico, altamente competitivo y principalmente que definan el rol/roles específicos que puede asumir el país, en especial la señal comercial y/o de inversión que se dé al resto de los países.
Asimismo, se vuelve fundamental impulsar una nueva fórmula de alianzas —interregionales, territoriales e internacionales— que trascienda las fronteras tradicionales y configure verdaderos ecosistemas y zonas de integración económica, basados en relaciones de confianza, complementariedad productiva, visión compartida y regiones óptimas, potenciando los múltiples actores públicos y privados vinculados a las áreas comprometidas y convocadas de manera tal, de mostrar al país como una fortaleza económica y un alto nivel de influencia en el entorno internacional.
El desarrollo estratégico de los países, y particularmente de Chile, no puede depender únicamente de iniciativas aisladas o coyunturales. Requiere de líneas orientadoras claras, públicas y consistentes, que permitan: En un escenario global marcado por la incertidumbre, la fragmentación y la competencia estratégica entre bloques económicos, los países que logran avanzar son aquellos que cuentan con marcos de dirección claros y estables, capaces de adaptarse sin perder coherencia. Al respecto se sugiere mantener los equilibrios y/o posiciones equidistantes que permitan contar con una ecuación equitativa actuando como puente entre las grandes potencias económicas y bloques de mercado, buscado el desarrollo de toda la macro Región.
Por ello, se requiere que nuestras autoridades asuman el desafío de definir y sostener estas líneas orientadoras con una mirada de Estado, proyectada a 10, 15 o incluso 20 años, generando las condiciones necesarias para el desarrollo sostenido, la atracción de inversiones y la consolidación de ventajas competitivas, entregando estabilidad, prospectiva y seguridad en la fijación de cambios, términos y condiciones sobre la política de comercio internacional del país, su educación y su gobernanza con una sólida modernización del estado y amplia seguridad social
Quienes participamos activamente en el comercio internacional comprendemos que el desarrollo no es resultado de la improvisación, sino de la consistencia, la confianza, la perseverancia y la visión compartida. En este sentido, quisiéramos reiterar la necesidad de contar con reglas claras, estables y predecibles, no solo para reducir riesgos, sino que también para construir un elemento esencial para activar un verdadero ciclo virtuoso de crecimiento y desarrollo social que asegure al empresariado e inversionistas su emprendimiento, permitiendo la construcción de un país, moderno, eficiente, altamente tecnificado e innovador.
Estas reflexiones buscan contribuir a la construcción de un relato país más sólido, capaz de orientar la acción colectiva y proyectar a Chile —y a la región— como un actor relevante en el escenario internacional, promoviendo el desarrollo económico, la integración y el bienestar de la sociedad en su conjunto en áreas tan sensibles como la educación, salud, seguridad y calidad de vida de su población.
Latinoamérica está en el radar del comercio mundial y de Asia en particular, pero debemos dar señales claras y certeras de qué tipo de sociedad, negocio, inversiones y emprendimientos se pueden realizar y proyectar desde Chile y Latinoamérica. De esta forma podemos convocar y establecer relaciones serias, duraderas y profesionales con los mejores actores del comercio mundial, constituyéndose en un referente que ofrezca las garantías y la seguridad para un mejor y mayor beneficio de toda la población y sus ciudadanos.