Chile y Ucrania tienen importantes oportunidades de cooperación
En entrevista con All Mundo el embajador de Ucrania en Chile, Yurii Diudin, aborda las oportunidades para fortalecer la cooperación entre ambos países en sectores estratégicos como minería, energía, tecnología y agricultura. En un contexto marcado por la guerra y los desafíos logísticos, destaca las capacidades de ambos países y el potencial para impulsar nuevas oportunidades de inversión, innovación y desarrollo económico.
¿Cómo describiría actualmente el estado de las relaciones comerciales entre Chile y Ucrania, y cómo han evolucionado desde el inicio?
Las relaciones comerciales entre Ucrania y Chile tienen más de tres décadas de historia, aunque su potencial sigue lejos de su potencial de desarrollo. Desde la independencia de Ucrania en 1991, ambos países han fortalecido sus vínculos económicos en un contexto de creciente apertura de los mercados. Ucrania desarrolló capacidades exportadoras en agricultura, metalurgia, ingeniería y tecnologías de la información, mientras Chile consolidó su inserción internacional mediante una amplia red de acuerdos comerciales.
Sin embargo, factores como la distancia geográfica, los costos logísticos, el conocimiento limitado de los respectivos mercados y la ausencia de un tratado de libre comercio han dificultado una mayor diversificación. A ello se sumaron la pandemia y, especialmente, la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022. El intercambio bilateral de bienes pasó de US$51,7 millones en 2021 a US$22,5 millones en 2022, una caída de aproximadamente 56%, debido, entre otros factores, a la destrucción de infraestructura, el bloqueo de puertos ucranianos por tropas rusas y las dificultades de producción y transporte.
A pesar de ello, Ucrania ha demostrado una importante capacidad de adaptación, reorganizando procesos productivos y desarrollando rutas logísticas alternativas. La economía creció un 5,5% en 2023 y un 2,9% en 2024, según el Banco Mundial, y el comercio con Chile se ha acercado nuevamente a los niveles previos a la invasión a gran escala. La guerra, sin embargo, continúa generando altos costos, especialmente en los sectores energético, industrial y de transporte.
Paralelamente, Ucrania avanza en su integración económica europea, armonizando su regulación y sus estándares con los de la Unión Europea. Este proceso implica también revisar los mecanismos de cooperación económica con terceros países para asegurar su compatibilidad con la futura adhesión a la UE. Para Chile, esta transformación abre oportunidades de cooperación y de vinculación con cadenas de valor más amplias.
En un contexto de tensiones geopolíticas, proteccionismo y reconfiguración de las cadenas globales de suministro, Ucrania busca diversificar sus relaciones con socios confiables. Chile, por su experiencia comercial y su posición en América Latina y el Pacífico, ocupa un lugar relevante en esta visión.
Por ello, considero que nuestra relación comercial tiene hoy la oportunidad de dar un salto cualitativo. No se trata solo de recuperar los niveles anteriores a 2022, sino de construir una relación más diversificada, sostenible y orientada al valor agregado. Para ello debemos fortalecer los contactos entre instituciones y empresas, mejorar el intercambio de información, reducir barreras de acceso y aprovechar las herramientas digitales.
Más allá del ámbito político, ¿Qué oportunidades existen hoy para profundizar los vínculos entre ambos países en áreas como comercio, tecnología, agricultura, energía, educación y cultura?
Ucrania y Chile tienen importantes oportunidades para profundizar su cooperación en comercio, tecnología, agricultura, energía, educación y cultura. Nuestros países cuentan con capacidades complementarias y enfrentan desafíos comunes en seguridad energética, transformación digital y desarrollo del capital humano. El objetivo es avanzar desde los intercambios tradicionales hacia la transferencia tecnológica, la investigación aplicada, los proyectos empresariales conjuntos y la formación de especialistas.
En el ámbito comercial, la progresiva integración de Ucrania en el mercado europeo y la armonización con los estándares de la UE abren nuevas posibilidades de participación en cadenas internacionales de valor. Debemos identificar productos y servicios con potencial, fortalecer los vínculos empresariales y facilitar información sobre requisitos técnicos, sanitarios y aduaneros.
En el ámbito de la tecnología, Ucrania ha desarrollado importantes capacidades en inteligencia artificial, sistemas autónomos, ciberseguridad, comunicaciones y tecnologías de doble uso, con aplicaciones civiles en minería, agricultura, infraestructura crítica, emergencias y prevención de desastres. Este potencial ya había despertado interés en Chile antes de 2022: existió un proyecto con Codelco basado en tecnología ucraniana que no pudo concretarse debido a la destrucción de la empresa involucrada. Sin embargo, Ucrania conserva el conocimiento científico, el capital humano y las capacidades de ingeniería para desarrollar nuevas soluciones.
En la agricultura también existen oportunidades concretas. Antes de la pandemia, empresarios ucranianos visitaron Chile para conocer tecnologías de congelación de frutas y bayas. Actualmente, productores ucranianos de lácteos y carne de ave avanzan en los procedimientos para ingresar al mercado chileno, mientras existe un interés chileno en exportar mejillones y otros productos de mar a Ucrania. Además, podemos cooperar en agricultura de precisión, procesamiento de alimentos, gestión hídrica y logística agroalimentaria, combinando la experiencia ucraniana en resiliencia de las cadenas de suministro con la experiencia chilena en producción bajo condiciones de escasez hídrica. La energía es otra área estratégica. Los ataques rusos contra la infraestructura energética han obligado a Ucrania a desarrollar soluciones de generación distribuida, almacenamiento y sistemas descentralizados. El interés chileno en esta experiencia fue destacado por la Ministra de Energía, Ximena Rincón, durante nuestra reunión. También existe potencial de cooperación en las áreas de hidrógeno verde y las fuentes renovables de energía.
En la educación, la experiencia ucraniana en reconversión profesional y formación digital puede servir de base para proyectos con universidades, centros técnicos y empresas chilenas. Iniciativas como IT Generation, dirigida a adultos sin experiencia previa en el sector tecnológico, muestran cómo la capacitación puede facilitar la transición hacia nuevas actividades económicas. Podemos desarrollar programas conjuntos, además de intercambiar experiencias frente a desafíos demográficos y de participación
laboral. Finalmente, la cultura es indispensable para construir vínculos duraderos. El reciente Día de Ucrania en Ñuñoa, el mayor evento realizado hasta ahora por nuestra comunidad en Santiago, mostró un importante interés del público chileno. También hemos inaugurado estanterías de literatura ucraniana en las bibliotecas municipales de Las Condes y Ñuñoa. Queremos continuar acercando nuestra literatura, cine, música, artes y tradiciones al público chileno y visibilizar los vínculos históricos y humanos entre ambos países.
Ucrania posee importantes recursos minerales. ¿Cuáles son hoy los minerales que considera más estratégicos para el futuro de su país y por qué?
Ucrania posee una de las bases de recursos minerales más diversificadas de Europa, con importantes yacimientos de hierro, manganeso, titanio, grafito, litio, uranio, zirconio, níquel, cobalto, tierras raras y otros metales.
Estos recursos son fundamentales tanto para nuestra industria tradicional como para sectores vinculados con la transición energética, la digitalización y las nuevas tecnologías, y constituyen un componente importante de nuestra futura reconstrucción económica.
La agresión rusa ha afectado gravemente este potencial. Parte de nuestros recursos se encuentra en territorios temporalmente ocupados, incluidos los yacimientos de litio de Shevchenkivske, en Donetsk, y Kruta Balka, en Zaporiyia, además de otros recursos estratégicos en la región del mar de Azov. La destrucción de infraestructura industrial, energética y de transporte también limita su desarrollo. Por ello, recuperar y modernizar nuestro potencial minero e industrial forma parte de la reconstrucción del país.
Su importancia aumenta en el contexto de las transformaciones de la economía mundial. La Unión Europea identifica 34 materias primas críticas, 17 de ellas estratégicas, y Ucrania dispone de yacimientos de 25 de esas 34 materias primas. Esto nos ofrece un importante potencial para contribuir a la diversificación de las cadenas de suministro europeas y, con nuestra progresiva integración en la UE, atraer inversiones y desarrollar cadenas de valor de mayor complejidad.
Entre los recursos más estratégicos destacaría el titanio, por sus aplicaciones en la industria aeroespacial y de defensa; el grafito y el litio, esenciales para baterías y almacenamiento energético; el manganeso, importante tanto para la siderurgia como para determinadas tecnologías de baterías; y el uranio, directamente relacionado con nuestra seguridad energética y la industria nuclear. Las tierras raras y otros metales utilizados en tecnologías avanzadas también presentan un potencial significativo, aunque requieren mayores inversiones en exploración y evaluación de reservas.
En este contexto, es importante mencionar también el acuerdo de asociación económica firmado con Estados Unidos en abril de 2025, que estableció un Fondo de Inversión para la Reconstrucción. Aunque suele denominarse “acuerdo sobre minerales”, abarca también infraestructura y otros sectores estratégicos. Permite canalizar parte de los ingresos futuros de determinadas nuevas licencias hacia inversiones en Ucrania, manteniendo el país la propiedad de sus recursos naturales, y puede contribuir a movilizar capital, tecnología y conocimientos especializados.
Nuestra estrategia, sin embargo, no consiste simplemente en extraer y exportar materias primas. Queremos desarrollar procesamiento, materiales avanzados y cadenas de valor dentro de Ucrania, apoyándonos también en nuevas exploraciones, investigación y formación de especialistas. Al mismo tiempo, nuestra integración europea exige avanzar hacia una minería más moderna, transparente y sostenible, con mayor trazabilidad y menores impactos ambientales.
Chile puede ser un socio especialmente interesante en este proceso por su experiencia en la minería a gran escala, exploración, procesamiento, gestión hídrica y tecnologías mineras.
Durante la reunión del Embajador de Ucrania en Chile, Yurii Diudin, con el Subsecretario de minería, Álvaro González, se presentaron tecnologías ucranianas para la exploración de hidrocarburos y minerales. ¿En qué consisten estas tecnologías y qué las diferencias de otras soluciones disponibles actualmente?
Durante nuestra reunión presentamos una propuesta del Centro de Investigación «Georesurs», de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, basada en el sondeo electromagnético pulsante. Esta tecnología utiliza impulsos electromagnéticos y analiza la respuesta del subsuelo para identificar estructuras geológicas y zonas con potencial de contener hidrocarburos u otros recursos minerales. Los datos obtenidos permiten elaborar mapas, perfiles y modelos tridimensionales que orientan las siguientes etapas de exploración.
El sondeo electromagnético no es un método nuevo. Lo que distingue a la propuesta ucraniana es la combinación de equipos compactos con algoritmos propios de procesamiento e interpretación de datos. Su objetivo no es solo detectar anomalías, sino generar recomendaciones prácticas para delimitar zonas de interés, determinar profundidades y seleccionar puntos de perforación. Así, puede complementar los estudios sísmicos y otros métodos geofísicos y mejorar la toma de decisiones antes de realizar inversiones mayores.
Otra ventaja es la movilidad. Según Georesurs, el sistema no requiere maquinaria de grandes dimensiones ni un despliegue logístico considerable y es no invasivo durante la etapa de sondeo. Esto puede facilitar estudios preliminares en territorios extensos o de difícil acceso, algo especialmente relevante para la geografía chilena. Su principal potencial económico consiste en reducir el riesgo de perforaciones improductivas, uno de los componentes más costosos de la exploración. Una evaluación técnica preliminar indica que, bajo determinadas condiciones, el método podría reducir estos costos casi a la mitad. Sin embargo, esta estimación debe comprobarse en cada proyecto y todavía sería necesario validar el desempeño de la tecnología en las condiciones geológicas específicas de Chile, especialmente en zonas montañosas.
¿Qué le gustaría que los empresarios chilenos conocieran sobre las oportunidades que ofrece actualmente Ucrania?
Sería un error estratégico evaluar a Ucrania únicamente a través de la guerra, como un país superado por el conflicto, o a partir de la imagen que se tenía de nosotros antes de la invasión rusa a gran escala. A pesar de las enormes pérdidas y desafíos, Ucrania no se ha detenido: se ha transformado, se ha adaptado y ha seguido desarrollándose, y en muchos ámbitos estas condiciones extraordinarias incluso han acelerado procesos de modernización e innovación que, en otras circunstancias, habrían requerido años.
Hoy Ucrania es mucho más que un importante productor agrícola e industrial. Contamos con una sólida base científica, profesionales altamentecalificados, un ecosistema tecnológico dinámico y empresas competitivas de software y servicios informáticos, además de una experiencia reconocida en la digitalización de los servicios públicos. La guerra ha impulsado también el desarrollo y la aplicación de soluciones innovadoras en inteligencia artificial, sistemas autónomos, ciberseguridad, energía descentralizada y gestión de infraestructuras críticas. Hemos aprendido a transformar necesidades urgentes en soluciones concretas mediante una colaboración muy dinámica entre empresas, universidades, instituciones públicas y equipos de innovación.
Al mismo tiempo, la reconstrucción de Ucrania no consiste solamente enreparar la infraestructura destruida. Es también una oportunidad para modernizar nuestra economía, incorporar nuevas tecnologías y desarrollar nuevas capacidades productivas. Nuestra integración progresiva en la Unión Europea abre perspectivas adicionales para la inversión y para la participación en cadenas de valor europeas. En este proceso vemos importantes oportunidades para la experiencia chilena en minería, energía, agricultura, infraestructura y gestión de recursos hídricos. A su vez, las empresas ucranianas pueden aportar tecnologías, conocimientos de ingeniería y soluciones innovadoras para la industria chilena. Y no necesitamos esperar al término de la guerra para comenzar a construir estos vínculos. Podemos avanzar desde ahora mediante contactos empresariales, intercambio de conocimientos, proyectos piloto y asociaciones entre empresas, universidades y centros de investigación.
Mi invitación a los empresarios chilenos es, por tanto, a conocer la Ucrania actual: no solo un país que deberá reconstruirse, sino un socio que, incluso en condiciones extraordinariamente difíciles, ha seguido transformándose, innovando y desarrollando nuevas capacidades. Queremos convertir esa experiencia en nuevas oportunidades de inversión, desarrollo económico y cooperación con Chile.