Premio Pritzker 2026: Chile vuelve a lo más alto de la arquitectura mundial con el valor de lo frágil
Smiljan Radić Clarke nació en Santiago de Chile hace 60 años y es un arquitecto-artista. No porque sea un proyectista tremendamente singular o porque busque resaltar para crear un espejismo. Nada de eso. Es como sucede con los artistas. Es capaz de anticipar el futuro. No se trata de construir en el futuro como él con su pequeño equipo lo hacen. Se trata de poner énfasis sobre lo que realmente importa de nuestro paso por el mundo.
Hijo de padre croata y madre británica, Radić hizo historia al convertirse en el nuevo ganador del Premio Pritzker 2026, el reconocimiento más prestigioso de la disciplina a nivel global, equivalente al “Nobel de la Arquitectura”. Con este galardón, Chile reafirma su posición en el mapa arquitectónico internacional, sumando su segundo triunfo en menos de una década tras el obtenido por Alejandro Aravena en 2016.
El anuncio, realizado por la Fundación Hyatt, institución que entrega el premio desde 1979 junto a una dotación de 100 mil dólares, destacó una obra que desafía los cánones tradicionales de la arquitectura contemporánea. En palabras del jurado, Radic ha desarrollado una propuesta que se sitúa “en la encrucijada de la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural”.